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Conservas y progres, la pelea de las derechas



Conservas y progres, la pelea de las derechas

por Ricardo Milla Toro La lucha que está protagonizando la derecha desde el 2016 es cada vez más polarizada e irreconciliable. En lo que concierne a clases sociales, las burguesías están llevando a cabo esa lucha de clases a niveles dramáticos. No es, pues, solo el derechista, sino que los burgueses están en una pugna en la que deben colocar su postura como la válida.

Los operadores políticos de las burguesías han estado en una pugna sin tregua. Primero, los fujimoristas contra PPK, después contra Vizcarra, aunque también este contra aquellos, para luego cerrar el Congreso. Bancadas que representan a las burguesías provincianas, con una agenda más de cara a las necesidades que reclama el ciudadano de a pie, pero con la intención de obtener réditos políticos y económicos, contra las otras que representan a las burguesías capitalinas, con una agenda claramente a favor de las grandes empresas nacionales y extranjeras. Esto desemboca en la vacancia del incapaz moral de Vizcarra dando un nuevo escenario de esta lucha de clases: los “golpistas” contra los “democráticos”.

Esta lucha, que devela las contradicciones entre las burguesías y las derechas, tiene su contraparte en los medios de comunicación. Unos representan a la “prensa basura”, a los “mermeleros”, a los operadores de las burguesías limeñas, con una clara tendencia liberal progresista; mientras otros son la “prensa mentirosa”, los “fachos”, los sirvientes de los conservadores y burguesías periféricas.

En medio de estas pugnas por el poder político de parte del poder económico yace el pueblo y la población como botín de guerra. Debido a la alienación y falta de conciencia de clase, muchos caen en ambos bandos y apoyan a su “líder” de un modo hasta fanático creyendo que algún rédito obtendrán, algún cambio relativo a su forma de vida o de la sociedad.

La pelea entre Willax y El Comercio no es otra cosa sino la traducción en los medios de comunicación de la lucha de clases burguesas, con sus correspondientes marcos normativos de validez y creencias valorativas que de ellos depende, por lo que se ve la duplicidad de la derecha: conservadores versus liberales.

Empero, ambos apoyan el sistema capitalista, de modo que se siga expoliando el valor del producto del trabajo, permitiendo la esclavitud moderna del capitalismo disfrazada de una supuesta libertad. En esa pugna el trabajador, el pueblo, el ciudadano que sufre en esta pandemia, no tiene voz, voto, ni nada.

Mientras el poder económico, sea de progres o de conservas, esté sobre el poder político, los intereses que persiga el Estado serán los de las clases burguesas vencedoras. Esa es la efectiva dictadura de la burguesía.

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