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La vacancia se cae


por Ricardo Milla Toro

Hemos sido testigos del vergonzoso papel que han desempeñado tanto el presidente Martín Vizcarra como el presidente del Congreso, Manuel Merino. Hemos escuchado los audios y la respuesta de Vizcarra ante ello. Me parece que seríamos muy ingenuos en creerle al presidente de buenas a primeras. Un ejercicio mínimo de duda es necesario. Lo que se ha visto, de ser verdad lo que hay en los audios, es una obstrucción de la justicia al manipular los testimonios de personas que iban a ser consultadas por el caso Richard ‘Swing’. Esto es grave. No son chismes o un complot como ha dicho Vizcarra, en un intento de sacar cuerpo y lavarse las manos. De comprobarse de que Vizcarra coordinó con Karem Roca y Mirian Morales para mentir sobre las visitas de Cisneros a Palacio estaríamos frente a un delito.

Ahora, esto corresponde ser investigado por el poder judicial en las vías pertinentes. No es una causal de vacancia un delito de ese tipo. Empero, sí es necesario que el mandatario dé explicaciones sobre estos audios. De saber que ha mentido, para verse favorecido, estaríamos ante una muy debilitada figura presidencial. ¿Valdría la pena que concluya con su mandato siendo ilegítima la investidura presidencial estando en una persona mentirosa y manipuladora?

Lamentablemente la Constitución del 93, hecha en la dictadura, es ambigua respecto a la “incapacidad moral permanente”. Esta debería de haberse redactado como “incapacidad mental permanente” y no usar una figura retórica propia del empirismo del siglo XVII. Si se tratase de algo exclusivamente psicológico, la vacancia no procedería. Sin embargo, esta incapacidad moral ya ha sido interpretada y usada según un criterio ético.

El caso de Alberto Fujimori, donde sí se llegó a aplicar, no fue por una incapacidad psicológica, sino por no estar en la condición moral (de acuerdo a los valores y principios morales en los cuales reposa toda la institución política en su conjunto) para ejercer la presidencia.

Así que, sí es posible vacar a un presidente por faltas éticas. Por eso es un juicio político. Así se le dé la interpretación psicológica (ese debió ser el espíritu de la ley), lo que prima es el uso en la realidad y el caso Fujimori (e incluso el de PPK) confirma que se puede interpretar como no tener la capacidad moral (ética) de seguir siendo presidente. Lo demás es buscarle tres pies al gato.

Mientras tanto, los congresistas, por cálculo político, no van a vacar a Vizcarra. Este se ha lavado tan bien la cara con sus declaraciones que los parlamentarios van a recular en la vacancia.






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